Es el acto que infringe daño no accidental, usando la fuerza física o algún tipo de arma u objeto que pueda provocar o no lesiones ya sean internas, externas, o ambas.

Recuerda que en muchos casos este tipo de violencia empieza con arranques de ira en los cuales el agresor golpea cosas o arroja objetos, llegando incluso a amenazarte con hacer lo mismo contigo. Los jalones, tirones, empujones, pellizcos o cachetadas son ejemplos de este tipo de violencia. Es muy peligroso que estés viviendo violencia física y no debes dejarlo pasar, pues tu vida está corriendo peligro, porque la violencia no se detiene a menos que tú decidas detenerla, de lo contrario día con día se puede ir haciendo más fuerte y grave. Aunque no se te note ningún golpe o daño, debes acudir a las autoridades a denunciar y a que te revisen, pues puedes tener un hueso desviado o roto que sólo se vea con una radiografía.

Las Recomendaciones en caso de encontrarte en esta situación son:


La Ley está de tu lado, hazla y hazte valer; existen instituciones que te brindan apoyo, acude a solicitarlo lo más pronto posible, no esperes hasta que sea muy tarde.

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